Qué visitar

Mianos es un municipio español del partido judicial de Ejea de los Caballeros, provincia de Zaragoza. Pertenece a la comarca de la Jacetania, en la comunidad autónoma de Aragón.

El término municipal de Mianos, que se encuentra en el valle del río Aragón, linda por el norte con el de Sigüés (provincia de Zaragoza y comarca de la Jacetania); por el este con el de la Canal de Berdún (provincia de Huesca y comarca de la Jacetania); por el sur con los de Bagüés y Los Pintanos (provincia de Zaragoza y comarca de las Cinco Villas; y por el oeste con el de Artieda (provincia de Zaragoza y comarca de la Jacetania).

Conocido en la antigüedad como Mians y Mianus, la primera mención documental de la localidad data del siglo IX, si bien el descubrimiento de algunos restos arqueológicos como un mosaico con inscripciones nos muestra que Mianos tuvo un pasado romano. NNo es hasta la Edad Media cuando realmente se tienen documentos más fieles, recogiendo algunos de esos hitos en este enlace.

Durante el siglo XVI, el municipio atraviesa una etapa de esplendor arquitectónico ya que contaba con cinco ermitas de las cuales sólo se conserva la de Santa Ana, en el pueblo, y la de Casterillo, algo más alejada del núcleo.

Conjunto urbano de interés

La estructura municipal se ha mantenido prácticamente igual a excepción de la ampliación de la configuración urbana. Mianos se estructura visiblemente alrededor de la iglesia, que domina la población desde el punto más alto. Conserva interesantes muestras de arquitectura tradicional. Conviven con modernas construcciones o con casas cuidadosamente restauradas grandes casonas con interesantes portadas, muchas de ellas coronadas con símbolos protectores en la clave:

  • JHS: apócope de Jesús, salvador de los hombres (Jesus Himinum Salvatoris), está presente como motivo protector en dinteles o dovelas de algunas casas. También aparece en el interior o exterior de numerosos templos, generalizándose su uso a partir del siglo XVII. No es casual la aparición de estos símbolos a partir de ese siglo pues los anteriores, fundamentalmente el XV y XVI, fueron nefastos para los habitantes del Pirineo. A las epidemias de peste se unieron las guerras y el bandolerismo. Además, un rebrote de la actividad glaciar (lo que los geólogos llaman “la pequeña glaciación”) se tradujo en malas cosechas que produjeron grandes hambrunas. Pasada esta época de crisis, la generalización del cultivo de la patata y el advenimiento de adelantos tecnológicos en las labores agrícolas supusieron un repunte económico y demográfico que se tradujo en el recrecimiento y reforma de muchos templos y en la construcción o ampliación de numerosas casas.
  • Cruz: llama la atención la proliferación de cruces que campean en los dinteles de las puertas y ventanas en muchos pueblos del Camino. La cruz aparece como símbolo primordial, no sólo en occidente sino prácticamente en todas las culturas del globo. Mucho antes del cristianismo, la intersección de la línea vertical y una horizontal remitían a la idea de la totalidad a la vez que, en su punto de concurrencia, subyacía la ida de centro. Cuando la cruz era inscrita dentro de un círculo, adoptaba el simbolismo del cuatro y el cuadrado. Era, por tanto, un símbolo primario en el que se reflejaban ideas como la fuerza centrípeta y centrífuga, la unión del cielo y la tierra (o masculino y femenino) o el orden que surge del centro. El cristianismo adoptó el símbolo por razones históricas (la pasión de Cristo) y como respuesta al rico acerbo simbólico anterior que hizo suyo. Así, la cruz pasó a ser el centro de donde emanaba la nueva religión, reforzando el simbolismo de génesis a la vez que se asimiló con el centro del mundo y el eje cielo-tierra. Símbolo ampliamente difundido como protector y profiláctico de edificaciones, rebaños o personas, en la actualidad todavía se puede encontrare en los dinteles y en las puertas de muchas casas pirenaicas. Muchas veces se combina incluso con símbolos paganos en curiosas mezcolanzas que hacen pensar cuán cerca estaban ambas creencias y corrientes de pensamiento en la mentalidad del hombre pirenaico.

Iglesia Parroquial de Santa Ana

Se eleva en la cima del relieve residual, mientras que el pueblo se ha desarrollado en su vertiente.  Tanto la iglesia como el pueblo pertenecieron al Monasterio de San Juan de la Peña hasta 1831.

La iglesia primigenia fue levantada durante la Edad Media, aunque ya no se conserva. Probablemente fue de estilo gótico. Sin embargo, entre 1535 y 1550, coincidiendo con la época de esplendor económico y arquitectónico, sufrió una profunda transformación que afectó a la nave, que pasó a ser de madera. En esta época también se construyeron la sacristía y las capillas de San Sebastián y de la Virgen del Rosario, una capilla abierta a la calle de la Virgen del Arco.

La nave es de planta rectangular con la cabecera recta. De la construcción medieval permanece la parte lateral donde se alojan las escaleras del coro y la torre.

En el interior llama la atención el retablo mayor, ubicado en el presbiterio, obra romanista construida entre finales del siglo XVI y principios del XVII. Está dedicado a Santa Ana, San Juan Evangelista y Santiago el Mayor. Contiene dos hornacinas que albergan dos esculturas de bulto redondo y unos tableros referentes a las vidas de San Joaquín y Santa Ana. En el centro del retablo se sitúa el sagrario como una estructura independiente.

En el altar también está dispuesta la antigua Virgen de la ermita de Casterillo, una talla románica tallada en madera y que representa a la Virgen en actitud de bendecir con el niño sobre su rodilla.

  • Retablo de San Sebastián (s. XVI)

El retablo de San Sebastián fue terminado en 1531 y está presidido por una talla del titular. Es obra del mazonero Jo(h)an Charles y el pintor Antón, (tal vez, Antón de Arara), ambos de Sangüesa, en Navarra. La iglesia alberga otras obras de interés, como la talla románica de la Virgen del Casterillo.

Se trata de una obra inédita hasta el momento por su manera clásica tanto en composición como en dibujo y en color, inspirados quizá en Rafael y la escuela de Urbino. Su iconografía hace un recorrido por la vida de Cristo y la hagiografía del santo.

  • Artesonado renacentista

La estructura aparece decorada con rosetas inscritas en los casetones. En los laterales de se reproducen rostros de ángeles con alas explayadas. Los trabajos de talla también se pueden contemplar la madera del coro sobre elevado que se construyó a los pies del templo. Dicho artesonado puede contemplarse con mayor facilidad desde el coro, también trabajado en madera por los mismos artistas que realizaron el artesonado. En su balaustrada podemos encontrar figuras esculpidas.

  • Capilla de Nuestra Señora de Arco

Pegada al templo, aunque sin comunicación con él (ya que su acceso se realiza sobre la calle) se conserva la capilla de la Virgen del Arco. En su verja se puede leer ESTE REXADO Y PORTICO HIZO FACER D. PEDRO MATHEO BENEFICIADO VILLAMEDIAN AÑO 1756. En su interior se conserva un retablo barroco, muy sencillo y de factura popular, datable en esa segunda mitad del siglo XVIII. Las creencias populares dicen, como se ha encontrado después en las documentaciones, que aquí se encuentran una serie de lápidas, por lo que es probable que esta capilla tuviese como función la de prestar servicios al cementerio.

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Ermita de Santa Ana

Esta ermita fue levantada en el siglo XVII y es una de las cinco que se conservan junto a la de Casterillo. Posee nave única rectangular. Todo el perímetro interior del templo está recorrido por un pequeño banco de piedra. Preside el templo el retablo barroco de Santa Ana (siglo XVIII) flanqueada en las laterales por las de San Juan (izquierda) y Santa Orosia (derecha). En el ático, talla de San Miguel, vestido de guerrero y matando al demonio. También se conservan una dos tallas policromadas dedicadas a San Joaquín y a Santa Ana. Se encuentra en la parte baja del municipio.

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Ermita de Casterillo

A las afueras de Mianos existe otra ermita de factura popular, colocada bajo la advocación de Nuestra Señora de Casterillo, en alusión a un antiguo despoblado medieval. Se trata de una sencilla construcción datada en el siglo XVIII que probablemente fue levantada sobre otra anterior.

De planta rectangular y una única nave, la sencillez exterior se refleja en el interior, donde podemos encontrar los restos de un retablo rococó muy rústico con una hornacina central y una pila de agua bendita. Esta ermita se encuentra a una media hora a pie desde el pueblo.

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Vistas panorámicas desde el núcleo

Encastillado sobre un cerro, Mianos disfruta de una vista privilegiada de toda la Canal de Berdún.

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Tramo del Camino de Santiago

El antiguo Camino de Santiago, atraviesa el término de este a oeste y pasa junto al lugar donde se alzó el antiguo pueblo hasta su traslado a su ubicación actual. No obstante, este camino se bifurca más o menos a mitad del recorrido entre Martes y Artieda y es posible continuar su trazado por una senda (siempre parte del Camino de Santiago) que transcurre justo a los pies del pueblo para poder visitar el municipio. Para dar atender a los viajeros y caminantes, se edificó una venta, que ya existía en el siglo XVIII pero que hoy está en ruinas.

  • Ruinas de la Venta de Mianos (s. XVII-XIX): hoy en día se conserva una parte de la estructura tras su abandono por culpa de un incendio.

Restos del Castillo

Zona micológica

Zona de senderismo

Zona de observación de aves

Espacios naturales de interés


Fotos e información cortesía de aspejacetaniaPatrimonio Cultural de AragónJacetaniaJaca jacobeaCamino de Santiago por Aragón, RÁBANOS FACI, C.: EL PATRIMONIO ARTÍSTICO DE LA COMARCA DE LAS CINCO VILLAS.  Centro de Estudios de las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros. 1998., PASSINI, J. Aragón, el camino a Santiago: patrimonio edificado